¿Por qué nuestros hijos no nos hablan?

Muchas veces escuchamos a papás y mamás quejarse con tristeza porque sus hijos no les hablan, no les cuentan nada, no les confían sus secretos… Escuchamos cosas tales como: es que no me hablan porque es adolescente, no me habla porque NO CONFÍA EN MÍ….

Durante años, en vez de ser el lugar de protección y acogida de nuestros hijos, nos convertimos en el lugar de ¨regaño¨, de ¨llamada de atención¨… Desde que nuestros hijos son pequeños, cuando vemos que se equivocan, en lugar de explicar y enseñar, desde el amor, la firmeza y la ternura, nos paramos en una posición de “superioridad” en donde humillamos y llenamos de culpa a los pequeños.

Y así pasan los años, y se van generando heridas, que se mantienen en el tiempo…. Y después, cuando nuestros hijos se vuelven más grandes, empezamos a sentir que “hay algo mal en nuestros hijos porque no nos quieren hablar, no nos quieren contar, no nos buscan para confiarnos lo que sienten”.

Desde pequeños, cuando caían al piso, los hacíamos levantarse rápidamente y les decíamos: no llores, no pasa nada, no te preocupes, no es nada…. Y fuimos invalidando así, sus emociones. Nunca les enseñamos que era VÁLIDO SENTIR, que era VÁLIDO LLORAR, que era VÁLIDO SENTIR DOLOR, que sí había pasado, pero que estábamos ahí para ACOMPAÑARLO/A, ACOGERLO/A, CUIDARLO/A.

Nos encargamos de no ser el refugio de nuestros pequeños, y fuimos rompiendo un lazo que debía ser inquebrantable.

Si sientes que tu hijo/a no confía en tí, no se refugia en ti, no te busca a ti cuando siente dolor, busca el lugar en que todo se originó, busca un espacio a solas con tu hijo/a y SANA, pide PERDÓN, RECONOCE… Y muy importante, trabaja en TI para romper los patrones que te llevaron a donde estás parado/a hoy.

Cierra los ojos, y descubre tus heridas, para que sanando tus heridas, puedas acercarte a tu hijo/a para sanar las heridas que también se generaron con el/ella.

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