La Fórmula RAR

Reflexionar, Asumir y Reparar

Es frecuente escuchar en las madres y los  padres de familia expresiones como “mi hijo se me salió de las manos”, “tiene que entender quién es la autoridad”, “es necesario controlarlo” y para tal fin entran en un juego  basado en amenazas, premios y castigos.

Este modelo educativo ha demostrado tener un éxito relativo y a corto plazo, pero las implicaciones a largo plazo no son seguramente las deseadas. Y, digo relativo, porque sin duda un grito o la amenaza de “no vas a la fiesta” o la palmada o cachetada, sorprende y doblega al niño o niña y los deja temporalmente en una situación de sumisión y derrota.  Sin embargo, a mediano y largo plazo estas estrategias tienen el efecto de “bumerang”. Generalmente los chicos van aprendiendo y asimilando la estrategia, hasta llegar a usarla de manera bastante exitosa con sus propios padres y madres y demás adultos, que aspiran a ser figuras de autoridad y a la vuelta de unos años comienzan también a gritar, manipular y amenazar con frases tales como si no me dejas hacer tal cosa “me voy de la casa”, “tú eres una loca que no sabe nada”, o inclusive amenazan con quitarse la vida.

Sin quererlo, le enseñamos a los hijos a  manipular, dominar, controlar, amenazar… Y es por eso que la estrategia solo funciona al principio y a corto plazo.

A cambio de esta estrategia, les propongo usar la Formula RAR, que consiste en utilizar desde el principio una estrategia basada en la Reflexión, que implica tomarse el tiempo para que el niño o niña entienda desde pequeño que convive con más personas y que sus actos los afectan, que sus derechos llegan hasta que comienzan los de los demás, que su libertad está limitada por la convivencia con otras personas y que por lo tanto así como tenemos derechos tenemos unos deberes que construyen un entorno armónico y respetuoso. Reflexionar implica intervenir en el momento o muy pronto, parar de hacer cualquier cosa y darle al niño o niña la oportunidad de darse cuenta del efecto de sus propios actos, de cómo afecta a otros y evaluar las consecuencias negativas o positivas de los mismos.

Una vez que se reflexiona, hay que llevar al niño o niña a que Asuma las consecuencias de lo que hizo, que mida el impacto de sus acciones, debemos ayudarlos a que desarrollen la empatía, la capacidad de darse cuenta del sufrimiento ajeno.

Finalmente el tercer paso que se desprende de los dos anteriores es Reparar, realizar actos que compensen la acción con la que se dañó o  afectó a otra persona o cosa, pedir perdón, arreglar lo dañado y reconciliarse con la persona con la que se tuvo el conflicto.

Usar la fórmula RAR nos evita el uso de los castigos y los premios, nos  lleva a formar personas responsables, autónomas, sensibles, capaces de reconocer sus errores, de pedir perdón, de sanar las heridas que han generado. Personas humildes para reconocer su errores y valientes para enfrentarlos y hacer lo que esté en sus manos para subsanar el daño.

“Usar la fórmula RAR nos evita el uso de los castigos y los premios, nos  lleva a formar personas responsables, autónomas, sensibles, capaces de reconocer sus errores, de pedir perdón, de sanar las heridas que han generado

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